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Jardines de La Alhambra (IV)

Cuatro fuentecillas con surtidores en sus lados longitudinales y frontales, cuya agua, llevada por canalillos, penetra en las habitaciones formando una cinta plateada en forma de cruz, completan la impresión de frescura deliciosa.

La luz es también aquí un elemento fundamental, brillando sobre el agua y proyectándose abiertamente sobre el patio, para filtrarse suavemente a través de los pabellones hasta las salas contiguas. La diáfana luz mediterránea colabora en alto grado en la brillantez del conjunto y en la exaltación del paisaje y de su colorido.

El Patio de la Reja corresponde en realidad a las reformas llevadas a cabo en tiempos del emperador Carlos V; la vegetación queda reducida a la presencia de cuatro hermosos cipreses que se elevan desde un plano pavimentado con mosaico rústico de guijarros, adornado con una pequeña pila octogonal en el centro del patio. Una logia de madera en dos plantas, desde donde la mirada puede extenderse hacia el paisaje constituye otro elemento compositivo de este patio.

El Patio de Lindaraja, clausurado por la construcción de las habitaciones en que se estableció la residencia del Emperador Carlos V, y que posteriormente habían de ser habitadas por Washington Irving durante una temporada en los apartamentos que ocuparon Felipe V e Isabel de Farnesio sobre este patio. Este jardín guarda su ambiente sombrío y austero. El conjunto asimétrico de los cipreses y el resto del arbolado que predomina en la planta del patio, sobre los pórticos circundantes y la fuente, constituye un tamiz para la luz, adquiriendo ese recatado carácter de intimidad, que se acentúa por en murmullo misterioso del surtidor.

El Jardín de Daraxa remozado en el siglo XVI, es el que mejor responde a la idea de jardín cerrado como lugar de encantos y delicias. Tiene el marcado y sobrio estilo de los patios toledanos, con su galería tan castellana, de postes y zapatas. Es un trapecio irregular que en dos de los lados se apoya en el gran palacio de Carlos V, y en los otros dos está cerrado por un pórtico. El centro está ocupado por una hermosa fuente renacentista; seis arriates bordeados con densos setos de boj, cada uno ocupado por cipreses y naranjos, hacen de corona de la fuente y forman una masa compacta y oscura que hace más paradisíaco el efecto del agua del surtidor.

 

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